Monday, February 27, 2006

Siciliana Najdorf

En el reciente Torneo de Ajedrez de Valdivia, perdí la siguiente partida con un Joven de Angol, Diego Candia.
RUIZ BLANCAS CANDIA NEGRAS.
1. e4 c5 2. Nf3 d6 3. d4 cxd4 4. Nxd4 Nf6 5.Nc3 a6 6.Bc4 e6 7.0-0 Be7 8.Be3 0-0 9.h3 b5
10. Bd3 (para no perder el peón de rey, cuando avance el peón negro a b4) Bb7 11.f3 Nd7 12.Qd2 d5 13.exd Nxd 14.Bf2 Bb4 y la ventaja de las negras es considerable. Por supuesto hay varios errores y el primero de ellos es el haber permitido un desarrollo sin problemas y muy bueno de las negras. Examinando la partida, la mejor continuación del Blanco a partir de la jugada 6 debió ser la siguiente: 7.Ab3 eligiendo de inmediato que el Alfil se mantenga en la diagonal a la que se le destinó y que apunta directamente a f7 y pudo haber continuado por ejemplo 7...b5 8.0-0 sin temor a la que más adelante yo precisamente temí 8...b4? 9.Na4 Nxe4 (comiéndose el peón que temí perder) 10.Te1 Nf6 11.Bg5 (haciendo yo primero lo que dejé que hiciera con su alfil en B4) 11....Be7 12. Nf5! (un sacrificio que entonces yo no conocía y que sólo al estudiar esta partida he conocido (Consejos Prácticos para jugar la apertura, pag. 126 Edmar Mednis Editorial Paidotribo Edicion 2005) si 12...exf5? 13 Bxf6 gxf6 14 Qd5 y la amenaza de mate gana la calidad. Entonces, esta partida se perdió por no haber sido consecuente con la jugada 6.Bc4. pues lo lógico era continuar en la diagonal primitivamente elegida. Al no se consecuente, por temor a perder un peón central, vino una serie de errores, que culminó con la pérdida de la partida, varias jugadas después, pero que se produjeron por la indecisión blanca.